sábado 19 de abril de 2008

Dos poemas sobre gatos

poemas sobre gatos aparecidos en libros infantiles

La gatita pinta
(por Gilda Rincón)

Gatita de tres colores
blanca, negra y amarilla
a mi casa me la traje
porque la encontré perdida

la bañé con agua tibia
luego le di de comer
se echó a dormir al sol
ronroneando de placer

una oreja negra
la otra amarilla
para oir de noche
para oir de día

con la oreja negra oye los ratones
y con la amarilla los gorriones

tigre de bolsillo mi mansa gatita
con su cuello blanco y su cola pinta



Bartolo, el gato que huía de sí mismo
(por Luigi Amara)

Cansado de ser un gato
-un gato como hay tantos-,
jugaba que era perico,
un cuervo o un zopilote...

De tanto pensar en aves,
se relamía los bigotes.

En vez de morder su cola
-y perseguirse a sí mismo-
fingía que un monstruo peludo
quería taparle la boca...

Girando hasta el infinito,
¡la cola se volvió loca!

Su sueño era aquella mosca
que se posa en cualquier parte...
¿Cómo dominar el aire,
ser amo y señor del techo?

Torció tanto la cabeza
que ya no andaba derecho.

Los perros y los ratones
huyen de ese gato absurdo,
que gusta del queso rancio
y le ladra a los abismos...

El gato huye de su sombra,
y al al alejarse es él mismo.

martes 26 de febrero de 2008

ángeles ángeles ángeles


" Quién, si yo gritase, me oiría desde los coros
de los ángeles? Y aun suponiendo que alguno de ellos
me acogiera de pronto en su corazón, yo desaparecería
ante su existencia más poderosa. Porque lo bello no es sino
el comienzo de lo terrible, ése que todavía podemos soportar;
y lo admiramos tanto porque, sereno, desdeña el destruirnos.
Todo ángel es terrible.
.....Y así me contengo, sofocando el llamado seductor
de oscuros sollozos. Ay, ¿a quién podemos
recurrir entonces? A los ángeles no, a los seres humanos tampoco
y los astutos animales advierten ya
que no estamos muy confiados y como en casa
en el mundo interpretado. Tal vez nos queda todavía
algún árbol en la ladera que podamos contemplar
de nuevo cada día; nos queda la calle de ayer
y la mimada fidelidad de una costumbre
que se complació en nosotros y así permaneció y ya no se fue.
----- Oh, y la noche, la noche, cuando el viento lleno de espacio sideral
nos muerde el rostro; ¿a quién no le queda al menos ella, la anhelada,
que nos decepciona suavemente y con esfuerzo aguarda
al corazón de cada cual? ¿Es la noche más leve para los enamorados?
Ay, ellos sólo se ocultan uno al otro su destino.
----- ¿Aún no lo sabes? Arroja desde los brazos el vacío
hacia los espacios que respiramos; quizá de modo que los pájaros
sientan el aire ensanchando con un vuelo más íntimo.

- Sí, al parecer las primaveras te necesitaban.
Algunas estrellas te exigían que las percibieras.
En el pasado se levantaba, acercándose, una ola
o cuando pasabas tú junto a la ventana abierta
se entregaba un violín. Todo eso era misión.
¿Pero pudiste con ello? ¿No estabas todavía
distraído por las expectativas como si todo
te anunciara una amada? (¿Dónde quieres albergarla,
cuando grandes y extraños pensamientos entran y salen de ti
y a menudo se quedan por la noche?) Pero,
si te abruma la nostalgia, canta a los amantes; mucho falta todavía
para que su célebre sentimiento sea lo bastante inmortal.
Y a esos abandonados que tú casi envidias y a quienes encontraste
aún más capaces de amar que a los satisfechos.
Una y otra vez recomienza la alabanza inalcanzable;
piensa: el héroe perdura y hasta su mismo ocaso
fue para él sólo un pretexto para ser: su último nacimiento.
Pero la naturaleza, agotada, recoge de vuelta a los amantes
en su seno, como si le faltaran las fuerzas
para llevar a cabo dos veces la tarea. ¿Has pensado bastante
en Gaspara Stampa, para que así alguna muchacha
a quien dejó su amado, ante el ejemplo señero de esta amante,
sienta: y si yo llegase a ser como ella?
¿No deberían, al fin, hacérsenos más fecundos estos viejos dolores?
¿No es tiempo ya de liberarnos, amando, del amado
y de resistir estremecidos, como resiste la flecha a la cuerda,
para ser, concentrada en el salto, más que ella misma?
Porque no hay permanecer en parte alguna.

- Voces, voces. Escucha, mi corazón, como antaño
sólo escuchaban los santos, de tal modo que el llamado gigantesco
los alzaba del suelo; pero ellos, los imposibles,
seguían ahí de rodillas, indiferentes:
Así estaban escuchando. No es que tú puedas soportar
la voz de Dios, ni mucho menos. Pero escucha el soplo,
el mensaje incesante que se forma del silencio.
Ahora susurra hacia ti desde aquellos jóvenes difuntos.
Donde quiera que entraste, ¿no te habló quedamente
su destino en iglesias de Nápoles y Roma?
¿O se te impuso, sublime, una inscripción en relieve,
como recientemente esa lápida en Santa María Formosa?
¿Qué quieren ellos de mí? En voz baja debo deshacer
la apariencia de injusticia que limita un tanto a veces
el puro movimiento de sus espíritus.

-- Por cierto que es extraño no habitar más la tierra,
no seguir practicando las costumbres apenas aprendidas,
no dar el significado de un porvenir humano a las rosas
y a tantas otras cosas llenas de promesas;
no seguir siendo lo que uno era
en unas manos infinitamente angustiadas
o incluso dejar de lado el propio nombre
como un juguete destrozado.
Es extraño el no seguir deseando los deseos. Es extraño
ver ondear libre en el espacio todo lo que antes se amarró.
Y el estar muerto es laborioso y tan lleno de recuperaciones
que sólo lentamente percibe uno algo de eternidad. Pero los vivos
cometen todo el error de distinguir con demasiada vehemencia.
Los ángeles (se dice) no sabrían a menudo
si andan entre los vivos o los muertos.
A través de ambas regiones el eterno fluir
siempre arrastra consigo a todas las edades, acallándolas.

Por último, ya no nos necesitan ellos, los que se fueron temprano;
suavemente uno se va desacostumbrando de lo terrenal, así como
se emancipa con ternura de los pechos de la madre. Pero nosotros,
que tenemos necesidad de tan grandes misterios, de los cuales,
y desde la tristeza, surge a menudo una prosperidad bienaventurada:
¿podríamos existir sin ellos? ¿Es vana la leyenda de que antaño,
en el lamento funerario por Lino, la primera música, osada,
atravesó el arido estupor; y que recién en aquel espacio dominado
por el terror, del cual el joven semidiós escapó de pronto y para siempre,
entró el vacío mismo en aquella vibración
que aún ahora nos arrebata, nos consuela y nos ayuda? "

Una foto de Francis Bacon
Poema de Rilke
...............

martes 15 de enero de 2008

Charla de Elena Poniatowska con Salvador Elizondo

-Oye Salvador, ¿y cómo te atreviste a decir que habías estado en el manicomio?
-¿Por qué no decirlo?
-Es que más que una experiencia vivida, la relatas como una experiencia literaria.
-Creo que mi experiencia en el manicomio la viví realmente, porque fue uno de mis primeros encuentros con la realidad. No creo saber lo que es la realidad. En el manicomio no había la necesidad de tomar una decisión; estaba yo servido de cabo a rabo, para decirlo así, ¿no? Nada me hacía falta. Estuve bien.
-Pero, ¿tú estás loco?
-No.
-Pero, ¿quieres estarlo para asombrar a la gente?
-No.
-Pero siempre has dicho que consideras terrible la cordura.
-Sí, en mi caso el estado normal es el rechazo de la realidad y por eso tengo miedo a volverme cuerdo, y por eso tengo resistencias contra las curaciones siquiátricas, porque me obligarían algún día a aceptar el mundo en el que tú vives; el mundo de los cuerdos, el mundo de los que viven en la realidad, y esto me aburre mucho. Prefiero mi mundo imaginario, si quieres llamarlo así. Estoy en contra del fútbol.
El tratamiento que se da al escritor en México es realmente deplorable. Se nos trata, en términos generales, con un desprecio profundo. Cuando yo veo un encabezado de 80 puntos anunciando nuestros empates que nunca llegan a más en el campeonato de fútbol, pues obviamente me deprime. Cuando veo que la ciudad se paraliza durante un juego de fútbol; que toda la gente está detenida en la calle viendo la televisión de los aparadores, creo que todo eso es sintomático de la pobreza de espíritu de la masa. Creo que este país es tan verdaderamente indigente espiritualmente, que muchas veces me he puesto a pensar en la carencia, por ejemplo, de traidores. En México el delito de traición no ocurre jamás, y eso, por una sencilla razón: porque no hay nada que traicionar. ¿La Universidad? No existe tras de ella una idea de "universitas"... ¿El Movimiento de Liberación Nacional? ¿El Movimiento sinarquista? No se pueden traicionar porque son expresiones pigmeas políticamente hablando ¡No existen! ¿La Iglesia? La Iglesia en México tampoco constituye un valor lo suficientemente elevado para que cualquier atentado contra ella constituya una traición capital. ¡No se puede traicionar al Estado, porque el Estado patrocina olimpiadas y juegos de futbol!, ¿no?
-¿Por qué te parecen tan espeluznantes las olimpiadas?
-México se divide en dos: en pensantes y en futboleros. Yo estoy con los pensantes.
-¿Y los que juegan fútbol, no piensan?
-¡Ja, ja, ja!... Por eso juegan fútbol, porque no pueden hacer otra cosa.
-¿Y por qué te parece que hay que traicionar? ¿Por qué debe de haber traidores?
-Porque es un acto absolutamente individual.
-¿Y a ti, Salvador, ninguno de los problemas del país te interesan?
-No, ninguno. No, me repugna además pensar en ello. Yo creo en la aristocracia y en esas cosas.
-¿Cuáles cosas?
-A mí me parece que la tragedia máxima de México fue la caída del Imperio Habsburgo en México. ¡Fue absolutamente cretino matar a Maximiliano! ¡Estaríamos mucho mejor con Maximiliano que con Benito Juárez!... también estoy con Porfirio Díaz. Hizo muchas cosas, ¿no? Yo creo que introdujo, aunque no sea más que indirectamente, los buenos modales en las mesas de las familias mexicanas.
-¿Y eso te parece importante?
-Sí.
-Oye Salvador, ¿y tú quieres volver al manicomio?
-Me da igual...
-¿Todo te da igual?
-Absolutamente igual. Casi todo.
-¿Qué cosa no te da igual? ¿La literatura?
-La literatura y el arte, y yo mismo.
-¿Y todo lo demás se puede ir al diablo?
-No, yo espero que la música alemana no se vaya al diablo, el mundo del sueño, la concepción alemana del mundo, la concepción china del mundo; todo eso me interesa que no se vaya al diablo. Yo, por ejemplo, tengo el estigma de haber estado en el manicomio, pero me metieron por exceso de aprehensión familiar, porque me puse una borrachera. ¡Pero imagínate tú lo que sería de este país si todos los que se han puesto una borrachera hubieran entrado al manicomio!
-Pero en tu autobiografía cuentas que incendiaste ropas...
-Bueno, ¿y qué? Eso es parte de la borrachera, ¿no? Estoy hablando de una borrachera, no estoy hablando de un cuetecito. Yo quemé unas ropas, y hay otros que mandan fusilar a un líder ejidal con toda su familia.


esto ocurre en 1966

jueves 10 de enero de 2008

Muchos no querían que regresara

(LE PIANO)

¿No se cuenta la historia de un preso que dibujó un teclado en un trozo de cartón, con teclas negras y blancas en el orden correcto, y pasaba las horas tocando un piano silencioso?
También éste es un piano mágico. Tiene un cupido de cara azul y algo semejante a un timbre eléctrico. Tiene una partitura-algo romántico-pero no tiene teclas. También hay dos cajas de cerillos cubiertas de notas musicales, y es todo.
En la villa junto al mar, Serafina tocaba el piano silencioso.
Pequeña serenata nocturna para los ojos.

(poema de Charles Simic que aparece en un libro llamado Alquimia de tendajón-el arte de Joseph Cornell que puede ser comprado en las librerias de la UNAM por la modica cantidad de 15 pesos)

el primer post del año
acabó 2007 año de Neon Bible

saludos

miércoles 28 de noviembre de 2007

promoción de un poema

A un precio justo

Mi hermana estuvo en coma
la cremaron
y la metieron en una lata decorada,
una latita de crema

mi hermana untada en las manos,
cada día tomo un poco de ella
casi como una bandera

su cuerpo tiene, un paisaje lunar de grasa blanca
la toco con la yema de los dedos y no me suelta

Y esta lata casi vacía cuando quede vacía
será la muerte


Por Yaxkin Melchy Ramos